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DURÁN SUBASTAS

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Destacado ESCUELA MEXICANA S. XIX   Óleo y plumas de quezal, colibrí y otras aves exóticas sobre cobre ESCUELA MEXICANA S. XIX Óleo y plumas de quezal, colibrí y otras aves exóticas sobre cobre

ESCUELA MEXICANA S. XIX 

Óleo y plumas de quezal, colibrí y otras aves exóticas sobre cobre. Localizado (República Mexicana, Estado de Michoacan) en el ángulo inferior izquierdo. La obra adjunta certificado de la AESSAC (Asociación Española de Salas de Subastas de Arte y Coleccionables).    42 x 31 cm  
En los pueblos precolombinos americanos, el arte plumario desempeñaba un papel notable en la sociedad como símbolo de riqueza y belleza. Los maestros tejedores de plumas, también conocidos como amantecas, eran los encargados de realizar todas aquellas piezas con decoración a base de plumas (penachos, escudos, banderas, etc). Tras la llegada de los conquistadores españoles, la tradición plumaria continuó vigente.   En escritos de época se narra cómo Hernán Cortés a su paso por Tlatelolco quedó asombrado por el enorme y colorido abanico de aves a la venta en su mercado. Las piezas de arte plumario suscitaron tanta admiración, que llegaron a enviarse a España y al resto de casas reales europeas como símbolo de prestigio y distinción. Con la evangelización, la técnica plumaria recobró fuerza incorporándose la imaginería cristiana dentro del lenguaje tradicional indígena. Los misioneros españoles incorporaron maestros amantecas dentro de sus escuelas conventuales donde aprendieron a representar composiciones europeas y enriquecieron numerosos objetos litúrgicos.   Además, iniciaron la producción de cuadros de pequeñas dimensiones como el que ofrecemos en subasta. El significado indígena originario de las plumas quedó difuminado, dando paso a un fenómeno de transculturación en el que las plumas pasaron a ser un vehículo de transmisión de iconografía cristiana meramente decorativo. Durante los siglos XVI, XVII y XVII, la ciudad de Michoacán fue uno de los centros de producción plumaria más destacados y muchas de aquellas imágenes se ofrecieron como obsequio a las altas esferas del poder civil y eclesiástico europeo. A pesar de que el siglo XIX fue un período de decadencia en el arte plumario debido a la inestabilidad social, la Escuela de Michoacán no llegó a extinguirse.   La riqueza descriptiva de esta pieza, junto con el amplísimo abanico cromático de la misma, la dotan de un gran interés etnográfico que viene subrayado por el virtuosismo heredado desde los primeros amantecas.   Más de una veintena de tipos de plumas fueron utilizadas para realizar esta composición. En la escena, dos campesinos se encuentran en un escenario tapizado por un exuberante follaje mientras realizan labores de recolección.

Fecha subasta: 21/11/2019

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